¿Los gusanos cornudos del tomate muerden a las personas?

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Kiana Okafor
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No, la mordedura de gusano cornudo del tomate no es algo de lo que debas preocuparte. Estas orugas no muerden a las personas y no pueden hacerte daño de ninguna manera. Sus bocas no están diseñadas para morder piel humana, su cuerno no tiene aguijón y no portan veneno. Puedes recogerlos con las manos desnudas sin ningún riesgo de dolor o lesión.

He manipulado docenas de estas orugas durante ocho temporadas de cultivo y nunca he sentido nada parecido a una mordedura. Lo máximo que un gusano cornudo me ha hecho es agarrar mi dedo con sus diminutas patas falsas mientras lo arrancaba de un tallo. Sin rasguños, sin irritación, sin marcas en mi piel. Agitan su cuerpo de un lado a otro cuando los agarras, lo que puede asustarte, pero ese meneo defensivo es todo lo que tienen.

La razón por la que los gusanos cornudos no pueden morderte se reduce a sus piezas bucales. Sus mandíbulas funcionan como pequeñas tijeras diseñadas para cortar hojas de tomate blandas y tallos tiernos. La piel humana es demasiado resistente para que estas piezas bucales la penetren. Incluso si un gusano cornudo apretara tu dedo con toda su fuerza, apenas sentirías una ligera presión. Todo el sistema de alimentación evolucionó para material vegetal, no para tejido animal. Que un gusano cornudo sea peligroso para los humanos es un mito sin base en su biología.

El miedo tiene sentido cuando consideras lo que la gente ve. Un gusano cornudo completamente desarrollado mide 10 centímetros (4 pulgadas) de largo, tiene piel verde brillante con rayas blancas y lleva un cuerno curvado rojo o negro en la cola. La mayoría de los insectos de jardín son pequeños y fáciles de ignorar. Encontrarte cara a cara con algo tan grande en tu tomatera activa una alarma automática en tu cerebro. Ese cuerno parece un arma, y el tamaño de la oruga sugiere que podría hacer daño. Ninguna de las dos suposiciones es cierta.

Lo probé con mis hijos cuando eran pequeños. Al principio tenían miedo pero suficiente curiosidad para intentarlo. Una vez que conoces los datos sobre la seguridad del gusano cornudo, puedes acercarte directamente a tus plantas y arrancar estas plagas sin ningún temor. No necesitas equipo de protección más allá de un par opcional de guantes de jardín si no te gusta la sensación blanda.

Tus hijos pueden observar y manipular estas orugas como una actividad divertida en el jardín. Solo quédate cerca para vigilar. Déjalos ver las diminutas mandíbulas de cerca. Haz que cuenten las marcas blancas en forma de V a lo largo del cuerpo. Pueden observar cómo las patas falsas se agarran a un tallo y sentir la piel fresca en sus palmas. Solo asegúrate de que todos se laven las manos después, igual que harías tras cualquier rato trabajando en la tierra del jardín.

La única precaución real con los gusanos cornudos tiene que ver con las plantas, no con tu piel. Una sola oruga en su fase final de crecimiento come más follaje que todas sus fases anteriores juntas. Tus tomateras son las que están en peligro aquí, no tus manos. Así que no dejes que un miedo infundado a una mordedura te impida eliminar estas plagas en cuanto las veas. Arráncalas de tus plantas y échalas en agua jabonosa antes de que dejen otra rama pelada.

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