¿Cuál es un ejemplo clásico de mutualismo?

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El ejemplo clásico de mutualismo del que más oyes hablar es el vínculo entre las abejas y las flores. Las abejas visitan las flores para beber néctar dulce y recoger polen como alimento. Las flores consiguen que su polen sea transportado a otras plantas para poder producir semillas. Ambas partes ganan en este trato que ha funcionado durante millones de años.

Veo cómo se desarrolla este mutualismo de polinización en mi jardín cada verano cuando las cosas empiezan a florecer. Puedes ver a las abejas moviéndose de una flor a otra sin detenerse mucho tiempo. Cada visita transfiere polen que ayuda a la planta a reproducirse mientras llena el estómago de la abeja al mismo tiempo. Es el ejemplo de relación mutualista más visible que encontrarás en tu propio jardín.

Las flores han desarrollado algunos trucos ingeniosos para atraer a sus socias abejas a lo largo de muchos años de trabajar juntas. Muchas flores tienen patrones que aparecen bajo luz ultravioleta que tú no puedes ver en absoluto. Pero las abejas ven la luz UV perfectamente, así que estos patrones actúan como luces de pista apuntando directamente al néctar del interior. La flor guía a la abeja justo donde necesita ir para recoger polen en su cuerpo.

Los números detrás de esta simbiosis abeja-flor te asombrarán cuando los escuches. Una sola abeja melífera puede visitar entre 50 y 1000 flores en un solo viaje desde la colmena. Aproximadamente el 80% de todas las plantas con flores de la Tierra necesitan polinizadores como las abejas para reproducirse. Sin esta asociación, la mayoría de las frutas y verduras que comes no existirían en las tiendas.

Las mariposas, polillas, colibríes y murciélagos también transportan polen entre las flores que visitan. Pero las abejas y las flores siguen siendo la pareja más famosa porque puedes observarlas en cualquier lugar donde crezcan plantas. Este vínculo te muestra cómo dos formas de vida muy diferentes pueden ayudarse mutuamente a prosperar en el mismo espacio.

En mi experiencia cultivando alimentos, he visto lo que pasa cuando las abejas no aparecen en mi jardín. Mis plantas de calabaza produjeron flores pero ningún fruto porque nadie transportó el polen entre ellas. Tuve que polinizar a mano con un pincel para conseguir que creciera algo ese verano. Ahora planto flores extra solo para que las abejas sigan volviendo año tras año.

Puedes apoyar este ejemplo clásico de mutualismo en tu propio espacio con algunos pasos sencillos. Planta flores autóctonas que florezcan en diferentes épocas para que las abejas siempre tengan alimento cerca. Evita los pesticidas durante la floración cuando las abejas están trabajando más duro en tu jardín. Añade un pequeño recipiente con agua para que las abejas cansadas beban en los días calurosos de verano.

Cada jardín, parque y pradera silvestre depende de esta antigua asociación entre abejas y flores. Cuando ves a una abeja posarse en una flor, estás viendo millones de años de trabajo en equipo desarrollándose justo delante de ti. Protege este vínculo y protegerás el suministro de alimentos para humanos y vida silvestre por igual. Tus decisiones ayudan a mantener viva esta asociación para los años venideros.

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