La creencia sobre por qué no se puede meter lila en casa se remonta a la Inglaterra victoriana. En aquella época, la gente colocaba lilas sobre los ataúdes y en las salas funerarias. Con el tiempo, el intenso aroma de la flor quedó asociado a la muerte y al duelo. Meter lilas cortadas en casa se consideraba una invitación a la mala suerte o la enfermedad.
Mi abuela se negaba a dejar entrar lilas cortadas en su hogar. Creció en un pequeño pueblo inglés donde esto se tomaba como un hecho. Cuando le pregunté de niño, me contó que su propia madre le había dicho que las lilas dentro de casa significaban que alguien enfermaría. Nunca lo cuestionó. He escuchado la misma historia de jardineros mayores en grupos de internet y en eventos de clubes de jardinería locales. Esta creencia está muy arraigada en ciertas familias incluso hoy.
Esta superstición sobre las lilas tiene más sentido cuando sabes cómo se usaban las flores en aquella época. Los victorianos asignaban un significado codificado a cada flor. Enviaban mensajes secretos a través de las flores que regalaban o exhibían en sus hogares. La lila morada representaba el primer amor y los sentimientos iniciales. La lila blanca significaba juventud y pureza. Pero las funerarias usaban lilas con tanta frecuencia que su vínculo más oscuro con la muerte se impuso. El dulce aroma que llenaba esas salas se convirtió en un símbolo de pérdida, no de amor.
El folclore de las lilas cambia según dónde vivas. En partes de Inglaterra e Irlanda, la prohibición de meter lilas en casa se tomaba muy en serio. Algunas familias la extendieron a todas las flores moradas o blancas, no solo a las lilas. En Europa del Este, la planta tiene un significado mucho más positivo. Las costumbres rusas y polacas asocian la lila con la buena fortuna. Encontrar una flor con cinco pétalos trae suerte. La prohibición de meterlas en casa es principalmente una costumbre británica e irlandesa que cruzó el océano con los colonos.
El miedo a la mala suerte de las lilas en interiores no tiene base científica. Los pétalos de la variedad común de lila no son tóxicos ni para ti ni para tus mascotas. Incluso puedes comerlos. Las ramas cortadas duran de 3 a 5 días en agua fresca sin ningún riesgo para la salud. El intenso aroma puede molestarte si eres sensible a los olores florales, pero no te hará enfermar ni traerá mala suerte. Muchos jardineros llenan sus casas de lilas frescas cada primavera y las disfrutan sin ningún problema.
Si te encanta su aroma, no dejes que una vieja leyenda te impida cortar ramas para tu hogar. Corta los tallos en un ángulo de 45 grados y machaca el último centímetro con un martillo para facilitar la absorción de agua. Cambia el agua cada dos días y tus flores se mantendrán frescas. Los pétalos se caen rápido una vez que las flores empiezan a marchitarse, así que coloca un paño debajo del jarrón para recogerlos.
Las viejas creencias son curiosidades divertidas de la historia de la jardinería, pero no deberían impedirte disfrutar de tus plantas. Corta esas ramas de lila, mételas en casa y deja que el aroma llene tu hogar. Tu nariz te lo agradecerá cada primavera.
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