Ornamental · Asteraceae
Tagetes
Tagetes
Dale pleno sol y un suelo con buen drenaje y el tagetes te devuelve flores desde principios de verano hasta las primeras heladas.
Pleno sol
Cada 5–7 días
15–30°C
45–90 días

Descripción general
Si alguna vez has pensado que no tienes mano para las plantas, el tagetes es la flor que te va a demostrar lo contrario. Este alegre miembro de la familia de las margaritas llegó desde México y Centroamérica, y hoy se adapta feliz casi en cualquier parte como anual rápida y sin complicaciones. Sus flores luminosas, sencillas y dobles, en tonos dorados, naranjas y rojos, no dejan de brotar desde principios de verano hasta la primera helada.
Dentro del género vas a encontrar unos cuantos tipos simpáticos, y distinguirlos es más fácil de lo que parece. Los tagetes franceses se quedan bajos y frondosos, los tipos africanos se estiran hasta la altura de la rodilla con cabezuelas de pompón bien llenas, y los dulces y pequeños tagetes limón forman montículos suaves bajo un follaje fino con aroma cítrico. En cuanto sepas cuál tienes entre manos, sabrás cuánto espacio pide y hasta dónde va a crecer.
Y lo mejor de todo: los tagetes perdonan casi cualquier tropiezo de principiante. Dales sol y un suelo que drene bien, quita de vez en cuando las flores viejas y florecerán con fuerza durante meses. Los únicos fallos de verdad son regar de más o apretujarlos en una sombra húmeda, lo que puede cambiar esas flores por araña roja, podredumbre y mildiu, y hasta eso se evita sin apuros.
Cuidados
La versión corta: dales a los tagetes pleno sol y un suelo con buen drenaje, riégalos solo cuando la parte de arriba de la tierra se seque, abónalos poco en el momento de plantar y ve quitando las flores marchitas para que sigan floreciendo.
Luz
Dales a los tagetes pleno sol, al menos seis horas de luz directa al día, y florecerán como mejor saben. Aguantan algo de sol parcial, pero la sombra de verdad te deja plantas alargadas y caídas, con muchas menos flores, así que cuanto más brillo, mejor para ellos.
Riego
Deja que se seque la mitad superior de la tierra entre riegos, lo que suele salir cada 5 a 7 días una vez que las plantas están asentadas. Los tagetes toleran la sequía y están mucho más a gusto algo secos que encharcados, ya que regar de más es lo que abre la puerta a la podredumbre y la enfermedad.
Suelo
Plántalos en un suelo franco con buen drenaje y un pH de 6,0 a 7,0, cercano al neutro. A los tagetes no les importa mucho la fertilidad, pero nunca perdonan una tierra que se queda mojada, así que el buen drenaje pesa mucho más que un suelo rico.
Temperatura
Les encanta el calor, entre 15 °C y 30 °C. La helada es lo único que no soportan, así que espera a que el tiempo se asiente antes de sacar las plantas al exterior.
Humedad
Los tagetes están más felices por el lado seco, en torno a una humedad del 30 % al 50 %. El aire húmedo y cargado es lo que favorece el moho gris, así que una buena ventilación importa más que cualquier número en un higrómetro.
Abonado
Incorpora un abono equilibrado de uso general en el bancal a la hora de plantar y luego déjalos en paz. Los tagetes rara vez piden más, y demasiado abono da hojas a costa de las flores.
Poda
Quita las flores marchitas a medida que se apagan y la planta seguirá sacando otras nuevas durante meses. Retirar las flores viejas también elimina ese tejido blando y en descomposición que busca el moho gris cuando hay humedad.
Trasplante
Los tagetes casi nunca necesitan trasplante de maceta, ya que la mayoría viven su única temporada justo donde los plantas. Solo vigila que no haya raíces girando dentro del alvéolo o asomando por los agujeros de drenaje en una plántula que ha esperado demasiado para ir a la tierra.
Tamaño y espaciado
Según el tipo, las plantas miden entre 15 y 120 cm de alto, desde los bajos tagetes franceses hasta los altísimos africanos. Deja a cada una un espacio de 15 a 30 cm para que el aire circule con soltura y las hojas se sequen entre riegos.
Cuándo plantar
Los tagetes solo piden tierra templada y nada de heladas, y no hay ninguna prisa. Siembra las semillas en interior durante la primavera o ponlas directamente en la tierra cuando ya haya pasado el frío, y las plantas te darán flores desde principios de verano hasta que la primera helada de otoño cierre la temporada.
Hemisferio norte
Hemisferio sur
Meses típicos para un clima templado: empieza antes en zonas cálidas y más tarde donde persisten las heladas de primavera.
- Siembra: De 6 a 10 semanas antes de la última helada de primavera
- Plantación: Después de la última helada de primavera, cuando el suelo se haya calentado
- Cosecha: Desde principios de verano hasta la primera helada de otoño
Rusticidad
Temperatura: hasta -46°C
Solución de problemas
La mayoría de los apuros del tagetes aparecen primero en las hojas o en las flores que ya se marchitan, casi siempre tras una racha de tiempo que a la planta no le sentó bien. Cuando aprendes a leer esas primeras señales, puedes intervenir con calma antes de que una pequeña preocupación se haga más grande. Compara lo que ves con las notas de abajo y actúa mientras un poco de esfuerzo todavía marca la diferencia.
Hojas pálidas y moteadas envueltas en una telaraña casi invisible
Si las hojas parecen espolvoreadas con motas amarillas y una telaraña fina, casi seguro que tienes araña roja, que se instala con el calor seco. Pon una hoja de papel blanco debajo de una hoja y dale un golpecito: los puntitos empezarán a moverse. Enjuaga las plantas con un chorro firme de agua, pasa un poco de jabón insecticida por las hojas más afectadas y no dejes que las raíces se sequen del todo, y tus tagetes se recuperarán sin problema.
Solución:
- Rocía las plantas con un chorro fuerte de agua para desprender los ácaros
- Aplica jabón insecticida o aceite hortícola en el follaje afectado
- Retira las hojas muy infestadas
Agujeros rasgados en las hojas y los pétalos, con rastros brillantes al lado
Los mordiscos irregulares en las hojas y las flores, junto con las estrías plateadas de la mañana siguiente, apuntan a babosas y caracoles que comen durante las horas húmedas de la noche. La solución más amable es sencillamente recogerlos a mano al anochecer, o poner un poco de cebo de fosfato de hierro donde se juntan. Retira también el acolchado suelto y los restos viejos de plantas, y les quitas los rincones frescos y húmedos donde se esconden de día.
Solución:
- Recoge a mano las babosas y los caracoles al anochecer
- Coloca trampas o cebo de fosfato de hierro para babosas
- Retira los restos y el acolchado que les sirven de escondite
Una pelusa gris y suave que se extiende sobre las flores que se marchitan
Una pelusa gris y suave sobre las flores cansadas o magulladas es el moho gris (Botrytis), que se asienta cuando el aire se mantiene húmedo y mojado. Quita con cuidado las flores estropeadas y tíralas, y sigue retirando las marchitas antes de que las viejas tengan ocasión de pudrirse. Riega abajo, en la tierra, para que las hojas sigan secas, y deja algo de espacio entre las plantas para que corra aire fresco, y el moho tendrá mucho menos con lo que trabajar.
Solución:
- Retira y desecha las flores afectadas y los restos
- Quita pronto las flores marchitas
- Mejora la circulación del aire alrededor de las plantas
Bichitos blandos reunidos en los brotes tiernos
Esos pequeños grupos verdes o negros en los brotes frescos son pulgones, y esa capa brillante y pegajosa que dejan es melaza. No te preocupes: un buen chorro de agua se lleva a la mayoría, y un poco de jabón insecticida acaba con los más tercos. Baja también el abono nitrogenado, porque ese crecimiento tierno y frondoso que empuja es justo lo que los pulgones adoran encontrar.
Solución:
- Retira los pulgones con un chorro fuerte de agua
- Aplica jabón insecticida si las poblaciones son altas
- Favorece a los insectos beneficiosos, como las mariquitas
Toxicidad
El tagetes es una de las flores más tranquilizadoras para tener cerca de mascotas, ganado y niños. El tagetes de jardín es prácticamente atóxico, y los pétalos incluso se comen, muy bonitos esparcidos en una ensalada o como adorno del plato. Lo único que conviene recordar es la savia, que puede irritar levemente la piel sensible, así que unos guantes son un detalle amable con tus manos cuando manejas un buen manojo.
Segura para
Personas · Gatos · Perros · Caballos · Conejos · Ganado · Aves
Gatos Segura
Con los gatos puedes estar tranquilo, porque el tagetes de jardín es prácticamente inofensivo y un mordisco curioso no les hará daño. Un gato sensible podría notar un ligero cosquilleo de irritación en la boca o la piel por la savia, y eso es todo de verdad.
Perros Segura
Un perro que mordisquee un tagetes no tiene nada que temer. Lo máximo que verás es algo de babeo o una leve irritación de la piel por la savia, y se calma solo.
Caballos Segura
El tagetes convive de sobra con los caballos y no tiene historial de envenenarlos. Un caballo sensible que roce las hojas al pasar podría llevarse una leve irritación de la piel, nada por lo que perder el sueño.
Conejos Segura
Los conejos pueden mordisquear el tagetes sin peligro, y las flores son un capricho de lo más suave para ellos. En casos raros, solo la savia podría dejar un punto de irritación, y hasta eso es poco frecuente.
Ganado Segura
El ganado vacuno, las cabras y las ovejas asumen el tagetes sin inmutarse y sin ningún efecto. Lo único a tener en cuenta es la savia suave, que casi nunca llega a nada.
Aves Segura
Las aves no corren ningún peligro con el tagetes, y muchas picotean encantadas los pétalos vivos. Aquí sencillamente no hay nada de qué preocuparse.
Personas Segura
Tú también estás a salvo con el tagetes, y los pétalos se comen, alegres en ensaladas y como adorno. Solo recuerda que la savia puede dejar la piel sensible algo irritada, así que ponerte unos guantes ayuda cuando manejas un buen brazado.
Ponte guantes al manipularlo, ya que la savia puede irritar la piel.
Números de emergencia
España
Información Toxicológica: 91 562 04 20
México
Emergencias: 911
Argentina
Centro Nacional de Intoxicaciones: 0800 333 0160
Variedades
Los tagetes vienen en una bonita variedad de tamaños y formas, aunque la mayoría de los jardines se apoyan en unos pocos tipos muy queridos. Estos son los que vale la pena conocer por su nombre.
Tagete francés (Tagetes patula)
Se mantienen compactos, entre 15 y 30 cm de alto, y dan flores más pequeñas, sencillas o dobles, que a menudo mezclan rojo, naranja y amarillo en una sola flor.
Tagete africano/americano (Tagetes erecta)
Son los altos, que se alzan de 90 a 120 cm y se coronan con generosas flores dobles de pompón de hasta 13 cm de ancho.
Tagete limón (Tagetes tenuifolia)
Encantadores y bajos, de 15 cm o menos, forman montículos bajo un follaje fino y llevan pequeñas flores comestibles con aroma cítrico.
Híbridos triploides
Nacidos de cruces estériles entre los tipos francés y africano, siguen floreciendo toda la temporada porque gastan muy poca energía en producir semilla.
Plantas compañeras
Los tagetes se ganan su sitio junto a las hortalizas, pero solo cuando se cultivan como abono verde durante toda una temporada en el suelo que piensas plantar después.
Plantar cerca
Hortalizas: Los tagetes franceses y africanos cultivados como abono verde durante toda una temporada, antes de plantar, producen alfa-tertienilo, que reduce las poblaciones de nematodos agalladores y beneficia a las hortalizas sensibles que se cultivan después en el mismo suelo.
Cómo propagar
Los tagetes son de las flores más fáciles de multiplicar que hay: germinan rápido a partir de semilla y a menudo se siembran solos para el año siguiente.
SemillaFácil
Primavera
Empezar los tagetes desde semilla en primavera es de lo más agradecido, y las plántulas germinan y crecen rápido casi sin insistir. Siémbralos justo donde quieres las flores o adelántate en interior, y una vez que una plantación se asienta, tiende a sembrarse sola, dejando caer semilla que brota por su cuenta al año siguiente.
Mitos
La caléndula y el tagetes son la misma planta.
Tranquilo, en realidad son dos géneros distintos. La caléndula es Calendula officinalis, que es atóxica para las mascotas, mientras que los tagetes verdaderos son especies del género Tagetes. Sus nombres se parecen, pero las dos plantas no son intercambiables.
Unos cuantos tagetes entre las hortalizas las protegen al instante de los nematodos agalladores.
Es una idea preciosa, pero la protección solo aparece cuando los tagetes crecen como un abono verde denso durante toda una temporada en el mismo suelo, antes de plantar. Un puñado repartido entre tus hortalizas no mantiene a raya los nematodos de forma fiable.