Puedes usar cartón en vez de tela antihierbas debajo de la grava, pero se descompondrá en 1 a 2 años y dejará de bloquear las malas hierbas. El cartón funciona como barrera temporal mientras decides un plan permanente. Para zonas de grava que quieras mantener durante años, la tela antihierbas tejida es la mejor inversión a largo plazo.
Coloqué cartón debajo de un camino de grava en el lateral de mi casa hace tres años. El primer año quedó perfecto. Sin malas hierbas, superficie de grava limpia y el camino drenaba bien después de la lluvia. Para el segundo verano, noté pequeñas hierbas asomando en algunos puntos. Cuando retiré la grava para comprobar, el cartón se había convertido en una pasta marrón en las zonas que permanecían más húmedas. Las secciones cerca de un bajante habían desaparecido casi por completo. Para el tercer año, las malas hierbas crecían a través del camino como si no hubiera nada debajo.
La razón por la que el cartón falla debajo de la grava se reduce a su composición. El cartón es fibra de celulosa diseñada para descomponerse. La humedad de la lluvia se filtra a través de la grava y mantiene el cartón mojado contra el suelo. Esa humedad constante alimenta a las bacterias y hongos que consumen la celulosa como fuente de alimento. La grava que hay encima añade peso que comprime el material reblandecido hasta convertirlo en una pasta fina. En dos temporadas, el cartón que antes era rígido se convierte en fibras dispersas mezcladas con la capa superior del suelo.
Cuando comparas cartón frente a tela antihierbas para proyectos con grava, los números hablan claro. La tela tejida de polipropileno aguanta porque los microbios no pueden digerirla. Está diseñada para resistir bajo piedra durante 40 a 50 años o más. El cartón nunca se fabricó para este uso. Está pensado para enviar productos a tu puerta y luego descomponerse en una compostera.
Instalar cartón debajo de la grava es sencillo si decides que encaja con tu calendario. Aplana las cajas y retira toda la cinta adhesiva y las grapas. Colócalas en 2 a 3 capas con solapas de al menos 15 cm entre láminas. Moja el cartón con una manguera para que se amolde a la superficie del terreno. Extiende 5 a 7,5 cm de grava encima enseguida antes de que el viento levante los bordes.
Usa cartón debajo de la grava solo para caminos que pienses cambiar en un plazo de 2 años. Las distribuciones de prueba y los senderos de temporada son buenos candidatos para este método. Para entradas de vehículos, patios y lechos de grava permanentes, invierte el dinero en tela tejida. Te ahorrarás las batallas contra las malas hierbas y la grava que se hunde tras la descomposición del cartón. El coste inicial de una tela de calidad se amortiza en pocos años.
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