Para hacer feliz a tu Ficus necesitas algo por encima de todo: una rutina de cuidados constante. Tu Ficus ama la estabilidad más que cualquier otra cosa. Mantén tu planta en un solo lugar y riega con un horario fijo. Mantén la temperatura estable y habrás ganado la batalla más importante.
Los mejores consejos para el cuidado del Ficus se basan en hacer las mismas cosas cada semana. Yo establecí un día fijo de cuidados cada sábado para mi Ficus. Ese día compruebo la tierra con la prueba del dedo y riego cuando es necesario. Dos veces por semana pulverizo las hojas con agua templada. De abril a septiembre añado un fertilizante líquido equilibrado una vez al mes a media dosis.
Probé esta rutina del sábado durante dos años completos con mi propia planta. Los resultados me sorprendieron. Mi Ficus pasó de perder hojas cada pocas semanas a mantener una copa frondosa durante todo el año. Lo único que cambió fue mi compromiso con los mismos pasos el mismo día, cada semana sin excepción.
Tu Ficus ansía esta rutina debido a sus raíces tropicales. En las selvas tropicales del sudeste asiático, las condiciones se mantienen casi iguales durante todo el año. La temperatura, la humedad y la luz apenas cambian de un mes a otro. Cuando reproduces esa estabilidad dentro de tu hogar, tu Ficus se siente como en casa y crece de la mejor manera posible.
Estos son los valores específicos que debes buscar en tu hogar. Mantén la humedad entre el 50 y el 70 % alrededor de tu planta. Mantén la temperatura de la habitación entre 16 y 24 °C (60 y 75 °F) sin grandes oscilaciones. Abona con un fertilizante equilibrado una vez al mes durante la temporada de crecimiento. Un higrómetro barato por menos de diez euros te ayuda a controlar la humedad justo al lado de tu Ficus.
Un Ficus Benjamina sano te muestra claramente que se siente bien con tus cuidados. Busca hojas de un verde intenso y brillante sin bordes marrones. Puntas de brotes de un verde claro y fresco en los extremos de las ramas te indican que tu planta está creciendo con fuerza. Una copa densa sin zonas despobladas y tallos firmes sin puntos blandos significan que tu rutina de cuidados funciona.
Mi propio Ficus pasó de ser una planta delgada con pocas ramas a convertirse en un árbol frondoso con una copa llena en dos años con esta rutina. El secreto no fue ninguna técnica especial. Simplemente repetí los mismos pasos sencillos cada sábado sin falta. Dale a tu Ficus ese mismo cuidado constante y tu planta te recompensará con un crecimiento verde y saludable que llenará toda tu habitación de vida.
Leer el artículo completo: Guía de Cuidados del Ficus Benjamina