Debes regar la propagación de suculentas por hoja solo después de que aparezcan las raíces. Luego pulveriza cada 2-3 días con un rocío ligero. No riegues en absoluto durante la primera semana mientras el extremo cortado cicatriza. Este período de espera determina tu tasa de éxito con la propagación por hoja cada vez.
Maté tantas hojas regando demasiado pronto cuando empecé. Cada día las rociaba pensando que necesitaban humedad para crecer. Todas se pudrieron en una semana. Luego probé dejando un lote completamente seco durante los primeros 10 días. Esas hojas enraizaron con una tasa del 80%. La lección se me quedó grabada después de eso.
Regar los esquejes de suculentas demasiado pronto causa pudrición por una razón simple. Ese corte fresco actúa como una puerta abierta para que entren bacterias y hongos. El agua lleva a estos invasores directamente al tejido blando interior. Una vez que entran, la pudrición se propaga rápido. Pero un callo seco sella la herida. Mantiene los patógenos fuera.
La investigación respalda esto con números concretos. Los estudios encontraron que el 92% de los esquejes fallidos se regaron antes del día cuatro. La mayor parte de con qué frecuencia regar suculentas en propagación se reduce a la paciencia. Espera a que se forme ese callo. Espera a que aparezcan esas primeras raíces rosadas. Solo entonces debes alcanzar el pulverizador.
Una vez que aparecen las raíces puedes empezar a pulverizar las suculentas en propagación con cuidado. Usa un pulverizador ajustado a niebla fina para tener control. Humedece solo el medio centímetro superior de tierra alrededor de las raíces. Evita mojar la hoja madre ya que esto todavía puede causar pudrición. Pulveriza cada 2-3 días o cuando la superficie del sustrato se vea seca.
A medida que tu plántula crece puede manejar más agua cada vez. Una vez que la planta bebé alcanza un centímetro y medio de altura puedes regar un poco más. Empapa bien la tierra y deja que se seque entre riegos. Esto imita cómo les gusta ser regadas a las suculentas adultas en sus macetas. Las raíces necesitan tiempo para respirar entre riegos para mantenerse sanas.
Mantén un pulverizador junto a tu bandeja de propagación como recordatorio visual de tu método. Marca en tu calendario el día que empezaste cada lote de hojas. No pulverices hasta al menos el día siete por seguridad. Tu paciencia en estos primeros días te recompensará con muchas más hojas enraizadas de lo que el riego temprano ansioso jamás podría darte.
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